BENDITO EL REY QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR

Querido y buen Amado Jesús: te doy gracias, te alabo y te bendigo porque has pasado como Rey triunfante en Jerusalén. Todos te gritaban: “bendito el que viene como Rey, en nombre del Señor”. Pero antes te pusieron mantos. Viste cómo algunos querían impedir que te alaben, pero advertiste que las piedras gritarían si se les impedían gritar con fe y libertad quién eres.

Hoy, hay mucha gente, que te puede gritar aleluya, gloria a Dios, o viva Cristo Rey, pero su corazón puede estar lejos de Ti, y de tu plan de amor y de salvación universal. Apiádate de todos nosotros, Jesús. ¿No será que con esas actitudes y otras parecidas, te estemos crucificando? ¿Qué manto te queremos poner cuando pases por nuestra vida? Ayúdanos a vivir con apertura y sincera fe toda esta semana santa que iniciamos. Amén.

El Mesías, que para nosotros es Jesús, viene de una manera especial. Isaías lo dirá de una forma particularmente esperanzadora: “para saber decir al abatido una palabra de aliento” (Is.50, 4-7). Ese es el Dios en quien creemos y deberíamos creer más. Es el Rey que ofrece su “espalda” por las injurias de toda la humanidad y cada uno en particular.

Ese es Jesús, que como dice San Pablo: “no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo” (Filp.2,6-11). Un Rey como Él, no dudó en servir, en entregarse, en donarse, sin pedir nada a cambio. Hoy hay mucha gente, que, por su condición, se sirve de los demás, y quiere imponer estilos de vida contrarios al amor de Dios; no sirven, se sirven de los demás. Todo creyente está a reconocer que Jesús es Salvador.

Desea cenar la pascua con sus amigos, porque llega pronto su hora, la hora en que Dios Padre se glorificará en Él. La lectura de la pasión no debería llenarnos de “sentimientos religiosos pasajeros”, y que los “renovamos cada año”, al contrario, debería animarnos para imitar a Jesús que: se entregó por amor a todos, que siempre estuvo y está dispuesto a servir, que advierte que hay muchas autoridades que tiranizan sus naciones y hacen estragos de ellas y que no se puede vivir de espaldas a la fraternidad, fruto del amor.

Nos podemos hasta identificar con algunos personajes de este relato de la pasión de Lucas (22,14-23,56), pero ¿cuántos de verdad tomamos conciencia que Jesús el REY DE REYES, sufre o padece y muere por amor? ¿Me he dado cuenta que Jesús carga con todos los pecados de la humanidad y que espera lo mejor de cada uno de nosotros?

Ya iniciamos la Santa Semana Santa con este domingo de ramos. Que nada ni nadie nos distraiga de la centralidad del misterio de nuestra fe. No busquemos excusas para vivir más y mejor esta Semana Santa. Es más, animemos a otras personas para que vivan, junto a nosotros, con humilde apertura estos misterios de salvación de Dios.

Que Jesús reine en las familias: Amén. Que reine en cada matrimonio: Amén. Que reine en cada hijo: Amén. Que reine en cada miembro de la Iglesia y en cada habitante de este mundo: Amén. Que reine en cada decisión por el bien de los demás: Amén.

Que nada ni nadie nos aparte del amor de Cristo Jesús.

Viva Cristo Rey.

Con mi bendición.

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