LECTIO DIVINA – ASCENSIÓN DEL SEÑOR

FUE LLEVADO AL CIELO

LA PALABRA HOY: Hechos 1,1-11; Salmo 46; Efesios 1,17-23; Lucas 24,46-53
Ambientación: Cirio pascual, globo terráqueo o mapa mundi. Huellas recortadas con los nombres de los participantes. Frase: Fue llevado al cielo.
Cantos sugeridos: No, yo no dejo la tierra; Nos envías por el mundo

AMBIENTACIÓN:
La Ascensión de Cristo constituye una de las etapas fundamentales de la “historia de la salvación”, es decir, del plan misericordioso y salvífico de Dios para la humanidad. Él nos prepara el camino para ascender nosotros también al cielo; siendo Él nuestra Cabeza, es necesario que los miembros le sigan allí donde Él les ha precedido.

Oración inicial
Señor Jesús.
Sabemos que, al subir al cielo,
no nos dejaste solos con la
responsabilidad a nuestras espaldas.
Sabemos que sigues con nosotros,
acompañándonos, amándonos, comprendiéndonos.
Hoy Señor Jesús, te pedimos que nos hagas pregoneros incesantes de tu palabra, que nuestra vida sirva para testimoniar el inmenso amor que tu nos tienes.
Danos sabiduría para no dudar
ni un solo instante de lo maravilloso que es tu amor.
Danos fortaleza para no desfallecer en nuestro camino de fe.
Danos entendimiento para comprender cada día mejor
lo que esperas de nosotros.
Amén.

LECTIO ¿Qué dice el texto? Lucas 24,46-53 

Motivación: Para nosotros, las Ascensión es al mismo tiempo una buena noticia y un compromiso. Buena noticia porque nos ayuda a comprender “la esperanza a la que hemos sido llamados” y compromiso, porque nos empuja a ser testigos del Evangelio. Escuchemos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– Así estaba escrito: El Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Ustedes son testigos de todo esto. Yo les enviaré lo que mi Padre ha prometido; permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto.
Después los llevó hacia Betania y, elevando sus manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios. 

Preguntas para la lectura:

  • En la primera escena, ¿qué encargo da el Resucitado a sus discípulos?
  • ¿Cuál es el don prometido por el Padre?
  • Cuando Jesús dice: “hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto” ¿A qué se refiere? ¿Qué significa la palabra “fuerza” para Jesús?
  • Después de la Ascensión de Jesús, ¿qué actitudes asumen los discípulos?

MEDITATIO ¿Qué ME dice el texto?

Motivación: No podemos quedarnos “mirando al cielo”, porque hay todo un mundo que espera que le anunciemos la Buena Noticia. El Señor, por medio de su Espíritu, coopera con nosotros. 

  • ¿Qué importancia tiene para nuestra fe, el hecho que Jesús haya sido llevado al cielo, que haya vuelto junto al Padre?
  • ¿Qué implica y qué importancia tiene para nosotros el hecho que el Señor Jesús nos deje la misión de ser sus TESTIGOS?
  • Dar testimonio, es comunicar y transmitir aquello que estoy convencido y por lo tanto lo que creo, siendo así, ¿de qué manera hago conocer y así transmito y comunico mi fe?
  • ¿De qué manera ayudamos a los demás a caminar hacia el Cielo? ¿Contagiamos esa alegría de discípulos?

ORATIO ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra? 

Motivación: Sabemos que, tras la Ascensión, Jesús no nos ha abandonado. Sigue presente en el mundo y comprometido con su Iglesia. Como los primeros discípulos, nos reunimos para orar, pedirle su Espíritu y presentarle llenos de confianza todo lo que este texto nos ha sugerido. 

  • Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada. (Salmo 46).

CONTEMPLATIO ¿Qué me lleva a hacer el texto?

Motivación: El anuncio del Evangelio conlleva riesgos y muchas veces, situaciones difíciles e insospechadas. San Vicente aconseja a unos misioneros que marchaban a tierras lejanas: 

Vayan, hermanos míos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo; él es el que los envía; para su servicio y su gloria es este viaje y esta misión que emprenden. Será también él el que los conduzca, los asista y los proteja. Así lo esperamos de su bondad infinita. Manténganse siempre en una fiel dependencia de su fiel dirección; recurran a él en todas partes y en todas las ocasiones; échense en sus brazos, pues han de reconocerlo como su mejor padre, con la firme confianza de que los asistirá y bendecirá sus trabajos. (XI,765) 

  • Compromiso personal y comunitario: Durante la semana, donde me encuentre, actuar como testigo de Jesús, con nuestras actitudes, nuestras palabras.
  • Prepararnos para la Fiesta de Pentecostés, disponer el corazón para dejar actuar al Espíritu Santo en nuestra vida.

Oración final
Señor Jesús,
Tú que te has ido para quedarte,
que has vuelto al Padre
para estar más cerca de nosotros
y para llenarnos de tu Espíritu Santo,
para que pudiéramos ser partícipes de tu obra,
siendo instrumentos tuyos,
para que muchos otros te conozcan y te sigan,
ven en nuestra ayuda,
ven y acompáñanos,
ven y derrama tus gracias en nosotros,
para que podamos llevar tu Palabra,
para que la anunciemos con la vida,
para que la demos a conocer
con nuestra vida y nuestras actitudes.
Señor, Tú que nos has dado,
la misión de ser tus testigos,
ayúdanos a vivir como Tú quieres
y haz que transmitamos lo que creemos,
dando testimonio de ti
y de tu Palabra.
Que así sea.

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