El evangelista nos presenta al Señor Jesús primero retirándose al monte de los Olivos, imagino que como en otras ocasiones que se nos presenta al Señor alejándose para hacer oración, también ha ido al monte de los Olivos para hacer oración, momento de intimidad con su Padre donde pueden conversar con mucha confianza y hablar de las cosas que entre ellos es importante. Por lo que deja entrever el relato el Señor Jesús ha pasado toda la noche en el monte de los Olivos y ya al amanecer vuelve a la ciudad para presentarse en el templo. Su presencia en el templo tiene un fin y este es poder enseñar a quienes lo buscan para escucharlo ya que el enseña con autoridad y no como los escribas. En las primeras líneas se nos presenta al Señor Jesús en su día a día presente en la ciudad de Jerusalén, que es donde está ubicado el templo ya que en los pueblos lo que hay son las sinagogas.

Es en este contexto de oración y enseñanza que se presentan un grupo de personas trayendo a una mujer que ha sido encontrada en flagrancia de adulterio para pedirle su opinión al Señor Jesús, “Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer sorprendida en adulterio…” aunque ellos sabían lo que mandaba la Ley de Moisés deseaban conocer su parecer con la intención de tener de que acusarlo, “le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio y la Ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras…” e insisten con su interrogante hasta que el Señor les haga conocer su opinión “como insistían en preguntarle… se incorporó y les dijo: el que esté sin pecado, que tire la primera piedra” ahora los fariseos y escribas que se han presentado delante del señor ya tienen el parecer del Señor que no mira como los fariseos y escribas el pecado de la otra sino que los invita a mirar sus propios pecados y entonces al hacerlo cada uno se empezó a retirar pues reconocían su propio pecado.

Por último el Señor se queda solamente con la mujer acusada frente a Él y “Jesús incorporándose le preguntó: mujer ¿Dónde están tus acusadores? ¿Ninguno te ha condenado? Aunque el evangelio no nos hace conocer la respuesta a la primera interrogante podemos imaginar que la mujer le habría dicho “se han ido Señor” porque a la segunda pregunta si se nos hace conocer la respuesta de la mujer cuando “ella contestó ninguno Señor”

En este contexto de tiempo de Cuaresma en que todos somos invitados a trabajar la conversión de nuestras vidas, nos viene bien este relato del evangelio ya que en la Cuaresma se trata de trabajar nuestra CONVERSIÓN PERSONAL, fijar la vista en lo que hacemos y no tanto en lo que hacen los demás, porque no seremos perdonados por mirar el pecado ajeno sino por reconocer nuestro propio pecado, arrepintiéndonos de ellos y pidiendo perdón a Dios por ellos. Y entonces porque somos capaces de quedarnos delante del Señor con nuestros propios pecados el dirigiéndose a nosotros nos dirá como a la mujer del relato del evangelio “Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no peques más” y al igual que la mujer del relato podamos volver a casa perdonados.

HERMANOS Y HERMANAS YA CERCANA LA CELEBRACIÓN DE LA PASCUA FLORIDA, ESTARÁ BIEN RECORDAR AQUÉL MANDATO DE LA MADRE IGLESIA QUE NOS ENSEÑA QUE DEBEMOS “CONFESARNOS POR LO MENOS UNA VEZ AL AÑO EN PASCUA FLORIDA” Y AL HACERLO CONFIANDO EN EL AMOR Y LA MISERICORDIA DEL SEÑOR RECIBAMOS SU PERDÓN Y QUEDEMOS PREPARADOS PARA CUMPLIR OTRO MANDATO DE LA MADRE IGLESIA “COMULGAR POR LO MENOS UNA VEZ AL AÑO, EN PASCUA FLORIDA”.

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