LECTIO DIVINA –DOMINGO 32º  TO. – “A”

¡YA ESTÁ AHÍ EL ESPOSO!

LA PALABRA HOY: Sabiduría 6,12-16; Salmo 62; 1 Tesalonicenses 4,12-17; Mateo 25,1-13

Ambientación: Colocamos 10 velas, 5 encendidas y 5 apagadas. Cartel con la frase: Salgan a su encuentro

Cantos sugeridos: Pon aceite en mi lámpara, Señor.

AMBIENTACIÓN:

 Sabias son aquellas cinco muchachas prudentes y previsoras que van al encuentro del novio con sus lámparas encendidas. Su actitud sensata, hecha de fe activa, es la que deben encarnar hoy los miembros de la Iglesia mientras esperan el regreso de su Esposo.

Oración inicial

Señor Jesús

Tú nos invitas a estar preparados, vigilantes,

atentos y dispuestos a tu venida;

Tú nos invitas a vivir nuestra vida

de manera consciente sabiendo que seguirte a ti

implica asumir tus enseñanzas y hacerlas vida.

Ayúdanos Señor,

a comprender que la vida es una tarea,

es una misión que requiere nuestra participación consciente

y que la debemos vivir

iluminados y guiados por tu Palabra,

de tal manera que actualicemos en nuestra vida

tus proyectos y tu manera de ser,

para que cuando vuelvas nos encuentres

con nuestras lámparas llenas de aceite,

encendidas e iluminando nuestra vida,

viviendo y testimoniando tu Palabra,

siendo presencia viva de tu amor.

Que así sea

LECTIO: ¿Qué dice el texto? Mateo 25,1-13

Motivación:   Los últimos domingos del año litúrgico nos invitan a reflexionar sobre los acontecinientos finales de la vida humana y de la historia: la muerte, la segunda venida de Cristo, el juicio. Tras el lenguaje de las parábolas se esconde una invitación esperanzada a vivir el día con la mirada puesta en ese encuentro definitivo con el Señor.   Escuchemos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

– Se parecerá el reino de los cielos a diez muchachas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al novio.

Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes llevaron consigo frascos de aceite con las lámparas.

El novio tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A media noche se oyó una voz:

“¡Ya viene el novio, salgan a recibirlo!”.

Entonces se despertaron todas aquellas muchachas y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes: “Dennos un poco de su aceite porque nuestras lámparas se están apagando”.

Pero las prudentes contestaron: “No porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras, mejor es que vayan a la tienda y lo compren.

Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras muchachas, diciendo:

“Señor, Señor, ábrenos”.

Pero él respondió: “Les aseguro que no las conozco”.

Por tanto, estén preparados, porque no saben ni el día ni la hora.

 Preguntas para la lectura:                    

  • ¿Con qué compara, Jesús, el Reino de los cielos?
  • ¿Con qué adjetivos caracteriza Jesús a las jóvenes de la parábola?
  • ¿Por qué razón las “necias” no participan del banquete nupcial?
  • ¿Cuál es el mensaje final de la parábola?

MEDITATIO: ¿Qué ME dice el texto?

Motivación: La última venida de Cristo nos invita a estar preparados para un encuentro que, en todo caso, tendrá lugar a la hora de la muerte. Vivir el presente con responsabilidad, traduciendo en obras de amor la fe y la esperanza que nos animan, es la actitud verdaderamente sensata del que mantiene su lámpara siempre encendida.

  • ¿Qué importancia le doy a mi preparación para la vida futura?, ¿es algo que me interesa y que lo tengo siempre presente?
  • Si tuviera que compararme, ya sea con las vírgenes prudentes o con las necias, ¿con cuál me identificaría?, ¿qué es aquello que me lleva a sentirme identificado con ellas?
  • ¿Qué estoy haciendo para que la llegada del Señor, no me tome desprevenido y sin preparación?
  • Si tuviera la oportunidad de saber el día y la hora de la llegada del Señor, ¿cambiaría en algo mi actitud y mi disposición en la vida?, ¿de qué manera?

ORATIO: ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?

Motivación: la oración es signo de esperanza activa y nos ayuda a mantener siempre encendida y operante la lámpara de nuestra fe.

Luego de un tiempo de oración personal, compartimos nuestra oración. Se puede, también, recitar el Salmo 62.

CONTEMPLATIO: ¿Qué me lleva a hacer el texto?

Motivación: San Vicente mismo explica a las Hijas de la Caridad el texto que hemos meditado:

Esta parábola nos dice que todas eran vírgenes; ¡y resulta que la mitad se van al infierno! ¿No tienen motivos para tener miedo, sobre todo las que se encuentran en la misma situación que aquellas necias? ¿No tienen motivos para preguntarse cada una si tendrán la desgracia de que Dios las considere como a aquellas pobres miserables? Las que tenían la lámpara encendida fueron llevadas al paraíso, pero las que no tenían aceite en sus lámparas fueron rechazadas. Del mismo modo, mis queridas hermanas, aquellas de ustedes que no tengan el aceite de la caridad deben tener mucho miedo de ser de ese número. Las que no cumplen como deben con la observancia de sus reglas y sienten una voz interior que les dice: “Si yo vivo de ese modo y no mortifico mis pasiones, estoy perdida”, esas, ¡Dios mío!, tienen que hacer todo lo posible por salir de ese estado.

Esta es, hijas mías, una hermosa lección que nos ofrece el evangelio de hoy. ¿Y qué hemos de hacer para aprovecharnos de ella? Hay que obrar de manera que seamos del número de las prudentes, viviendo como ellas vivieron, y salir del estado en que se encontraron aquellas desventuradas. (IX,1140)

 Compromiso:

  • Buscaré a alguna persona que se ha dormido en el sueño de este mundo, y que ha dejado a Dios de lado en su vida.

Oración final

Como esas vírgenes te estamos esperando,

como ellas no sabemos

el momento de tu llegada

pero sabemos que vendrás

y que llegarás al momento menos pensado,

por eso, es que te pedimos

que nos ayudes a estar preparados,

a estar atentos y bien dispuestos

para que tu llegada sea motivo

de alegría y de gozo

y no de llanto y tristeza.

Danos Señor tu gracia

para que vivamos con alegría nuestra

búsqueda de ti.

Que así sea.

En Word

En PDF

En Power Point (Sor Pilar Caycho, HC)

 

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