El evangelio de este domingo nos presenta al Señor Jesús realizando la misión para la cual fue enviado por el padre a la tierra… “Impulsado por la fuerza del Espíritu, regresó Jesús a Galilea y su fama se extendió por toda la región. Enseñaba en sus sinagogas y era honrado por todos. Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró en la Sinagoga el sábado y se levantó para leer. Le entregaron el Libro del profeta Isaías y desenrollando el libro, encontró el pasaje donde está escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido. Me ha enviado para evangelizar a los pobres, para predicar a los cautivos la redención y devolver la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y promulgar un año de gracia del Señor”. Después de enrollar el libro, lo devolvió al ministro y se sentó. Todos en la Sinagoga tenían sus ojos puestos en Él y comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír”.

Es en este contexto que una persona le pregunta sobre una enseñanza que era difundida por aquellos que tenían la responsabilidad de enseñar al pueblo sobre la salvación y la pregunta es “¿Señor es verdad que son pocos los que se salvan? Aquí es bueno decir algo sobre el pensamiento imperante en la época y esté era que la salvación se debía gracias al esfuerzo humano y no se tenía en cuenta que la salvación es una gracia, un don gratuito de Dios en favor de todos.

Se entiende entonces que el Señor les aconseje que entren por la puerta estrecha, puerta que Él les está abriendo con su predicación, con su anuncio de que Dios es Padre amoroso y que desea la salvación de todos, que Dios es lento a la cólera y rico en misericordia y perdón. La condición que pone el Señor Jesús es que deben utilizar la puerta estrecha que Él está abriendo, porque aquellos que intenten entrar por otra puerta no lo conseguirán por todas las exigencias que encierran el tener presente y cumplir todo aquel cúmulo de mandamientos, preceptos y mandatos que encierra el cumplimiento de la Ley.

Luego que establece el Señor Jesús las condiciones para entrar en el Reino de Dios empieza a decir que esa puerta se cerrará y cuando aquellos que pretendían salvarse por su solo esfuerzo, al comprender que no lo pueden lograr, entonces vendrán a golpear la puerta para pretender ellos también entrar pero la puerta permanecerá cerrada y solamente se deja escuchar aquella voz que niega conocer quiénes son, no sé de donde son ustedes, es más los califica como aquellos que hacen el mal. Y la calificación la hace en vista que eran del grupo que pretendía salvarse según la Ley, que no alcanzaban cumplir a pesar del esfuerzo realizado, y no aceptando la gracia, la misericordia, el amor, de Dios.

Este grupo que por la enseñanza recibida buscaba la salvación por el propio esfuerzo personal y sin acogerse al amor misericordioso de Dios y a su perdón ofrecido a través de su Hijo muy amado, su predilecto, al comprender su error llorarán y rechinaran los dientes por haberse negado a recibir la salvación gratuita ofrecida por Dios; es por eso que terminarán siendo testigos como muchos venidos de todas partes ocupan un “…lugar en el Banquete del Reino de Dios”, mientras ellos permanecen relegados a ser los últimos aunque se creían con derecho a ser los primeros en ocupar los primeros lugares.

HERMANOS Y HERMANAS LA VOLUNTAD DE DIOS ES SALVARNOS;  NO OLVIDEMOS NUNCA QUE LA SALVACIÓN ES UN DON GRATUITO QUE DIOS NOS DA EN SU HIJO JESÚS, EL CRISTO, Y QUE A NOSOTROS NOS CORRESPONDE ACEPTARLA  SI QUEREMOS GOZAR DE ELLA.

Leave Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *