FICHA DE ORACIÓN PARA EL SANTÍSIMO III

III. DEJÁNDOLO TODO LO SIGUIERON

Monición:
Aquí nos hemos congregado para dirigirle al Señor nuestra oración, para que nos siga concediendo muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada; así mismo les dé la gracia de la perseverancia.
(El celebrante o ministro acólito lleva el Santísimo Sacramento al altar y lo expone solemnemente en la custodia, mientras todos de rodillas entonan el canto inicial)

Sea por siempre bendito y alabado.
Mi Jesús Sacramentado
(Padre nuestro…; Dios te salve… y Gloria al Padre…. 3 veces)

Monición:
El siguiente texto nos narra como Dios sale al encuentro de Isaías para encomendarle una misión; aunque en un principio Isaías siente miedo al final dice: “Aquí estoy, mándame.”

Lector 1: Lectura del libro del libro del profeta Isaías (Isaías 6, 1 -8 ).

Jesús siempre sale al encuentro de los hombres y muchas veces los invita a que lo sigan; así sucedió con Pedro, Andrés; Santiago y Juan quienes al recibir la invitación de Jesús lo dejan todo y se van con él.

Monición
Lector 2: Lectura del evangelio según San Marcos Bíblica: Marcos 1, 16-21

SUGERENCIAS PARA LA REFLEXIÓN

Nuestro Dios es un Dios que llama
– En el origen de toda vocación hay una elección divina.
– La Biblia nos muestra, en forma impresionante, los grandes llamados de Dios: a Abraham, a Moisés en la zarza ardiente, a Isaías en la santidad del templo; a Jeremías con diálogo abierto y amplio.

 El Señor llama de diversas comunidades
La Familia: Porque es el primer semillero vocacional. Los padres por su ejemplo, por su oración, por sus consejos, por su matrimonio sacramental, deben fomentar y cuidar la vocación sagrada.
El Colegio: los educadores deben trabajar por las vocaciones, fomentarlas y nunca oponerse a ellas.
La Parroquia: Allí existen las vocaciones, hay que despertarlas. No puede haber parroquia renovada sin sus vocaciones.

Ofrecimiento

Ahora estamos en la presencia del Señor contemplando su gran amor por nosotros, por deseamos hacer algunos ofrecimientos para que nos noceda la gracia de seguir contando con pastores según su corazón.
Después de cada ofrecimiento decimos: Te adoramos y te ofrecemos nuestras peticiones vocacionales.

Director: Jesús Sacramentado, te adoramos, presente en el Sagrada Eucaristía y te ofrecemos nuestra hora santa vocacional.
Todos: Te adoramos y te ofrecemos nuestras peticiones vocacionales.

Director: Para honor de tu gloria, para nuestra santificación y por el incremento de las vocaciones.
Todos: Te adoramos y te ofrecemos nuestras peticiones vocacionales.

Director: Por los seminaristas, para que escuchando el llamado perseveren en él, con la fuerza de tu gracia y la asistencia de tu Santo Espíritu.
Todos: te adoramos y te ofrecemos nuestras peticiones vocacionales.

Director: Por nuestras parroquias, para que sean verdaderos hogares de las vocaciones y los fieles sean generosos para ayudar a la formación de los futuros sacerdotes.
Todos: Te adoramos y te ofrecemos nuestras peticiones vocacionales.

Director: Por los jóvenes, para que escuchando tu llamado, sean generosos en seguirte, amarte y servirte con verdadera determinación y alegría.
Todos: Te adoramos y te ofrecemos nuestras peticiones vocacionales.

Director: Por nosotros, para que aumente en nuestros corazones el amor a la Iglesia y el celo por la causa vocacional.
Todos: te adoramos y te ofrecemos nuestras peticiones vocacionales.

Oración personal: unos momentos de oración personal en silencio. 

(Luego el ministro inciensa el Santísimo Sacramento de rodillas)

  1. Les diste pan del cielo. (T.P. Aleluya).
  2. Que contiene en sí todo deleite. (T.P. Aleluya).
    Luego se pone en pie y dice:

Oremos.
Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amen.

Bendición Eucarística

(Una vez que ha dicho la oración, el sacerdote o el diácono traza con el Sacramento la señal de la cruz sobre la comunidad reunida.
Concluida la bendición, el sacerdote deja el Santísimo sobre el altar, y de rodillas dice las preces de alabanza, las que son repetidas por todos).

Preces
Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Para concluir dice la siguiente oración por las vocaciones a la vida consagrada y sacerdotal.

Oremos
Oh Jesús divino, Pastor de las almas, que llamaste a los Apóstoles para hacerlos pescadores de hombres, atrae hacia Ti las almas ardientes y generosas de los jóvenes para hacerlos tus seguidores y tus ministros. Hazlos partícipes de tu sed de redención universal. Tú Señor, siempre dispuesto a interceder por nosotros, descúbreles los horizontes del mundo entero, donde la silenciosa súplica de tantos hermanos nuestros piden la luz de la verdad y el calor del amor, para que, respondiendo a tu llamada, prolonguen aquí en la tierra tu misión, edifiquen tu Cuerpo Místico, y sean sal de la tierra y luz del mundo.

Extiende, Señor tu llamada a numerosas almas e infúndeles el ansia de la perfección evangélica y la entrega al servicio de la Iglesia y de los hermanos necesitados de asistencia y caridad.  Por Jesucristo Nuestro Señor.
R/. Amén

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