Es bueno iniciar esta reflexión haciendo notar que esta solemnidad corresponde celebrar 40 días después de la Resurrección del Señor, es decir el jueves que paso, pero que por el bien pastoral de la comunidad se traslada su celebración al domingo más próximo buscando la mayor participación de los fieles.

El evangelio de este domingo nos presenta al Señor Jesús esperando a sus hermanos en el monte allá en Galilea tal como les había mandado decir a través de las mujeres, que muy temprano el primer día de la semana fueron al sepulcro para examinarlo y que por dos veces reciben el encargo de DECIRLES a los discípulos que “irá por delante a Galilea, allí lo verán”, primero fue el ángel que hizo rodar la piedra del sepulcro y les aviso que Él no estaba en el sepulcro porque había RESUCITADO tal como lo había dicho y ellas se alejaron del sepulcro llenas de temor y gozo, pero sabiendo que deben dar a los demás el encargo recibido “Vayan corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado y que irá por delante a Galilea; allí lo verán”, luego será Él mismo en persona quien les volverá a dar el encargo, luego de desearles que se alegren, les dirá “no teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán”

Y por lo que nos narra el evangelio se ve que las mujeres aparte de alegrarse por haber visto al Señor resucitado, cumplieron con el encargo de avisar a los discípulos donde podrían volver a ver al señor nuevamente, ya que se nos hace saber que “los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado”. Si nos fijamos en este primer párrafo podemos deducir que los discípulos han decidido hacer lo que el Señor resucitado le ha mandado decir.

no solamente los discípulos están dispuestos a obedecer a su Señor, sino que cuando lo ven “le adoraron”, acto que solo corresponde hacerle a Dios. Aunque para ser sinceros “algunos sin embargo dudaron”.

En este primer encuentro después que el señor resucito se ha establecido una distancia los discípulos se han quedado a cierta distancia de su HERMANO, distancia entendible por el reconocimiento que acaban de hacer al adorarlo, siempre el hombre busca poner distancia entre Dios y él, y siempre es Dios quien se acerca al hombre y les habla. “Jesús se acercó a ellos”. Siempre fue así y seguirá siéndolo mientras el hombre viva en esta tierra, Dios será quien dé el primer paso acercándose al hombre para darle a conocer su amor de Padre y su plan para salvarlo. El Señor Jesús se acercó a ellos y les habló “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra”. En otras palabras, como quien dice “sepan que ahora soy el Señor de cielo y tierra, soy el señor de todo.

Y como Señor de todo ahora yo les doy esta tarea: “VAYAN, PUES, Y HAGAN DISCÍPULOS MIOS A TODAS LAS GENTES” y con esta tarea nace la misión de evangelizar a todos, tarea que toda la Iglesia debe cumplir, y no está de más recordar aquí, que la Iglesia somos nosotros los que hemos creído en Él, que ha resucitado. Esta tarea de hacer discípulos lleva consigo el bautizarlos “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Es por eso que aún hoy la Iglesia, en cumplimiento del mandato de su Señor sigue Bautizando “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Además, para cumplir el mandato de su señor, a los que se bautizan se les debe enseñar “a guardar todo lo que yo les he mandado” y así ellos también sean mis amigos como lo son ustedes, recuerden lo que un día les dije “ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando”.

Y termina el evangelio hablando el Señor a sus discípulos como para que no decaigan en su tarea y para que no olviden que la tarea realizada es en su nombre “y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” o si queremos podríamos escuchar diciendo yo estaré con ustedes para siempre.

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