Luego de habernos preparado, durante estos días de Cuaresma, vamos llegando ya al día en que celebraremos la Pascua del Señor Jesús. Y como quien dice a una semana de hacerlo estos días nuestra preparación entra a un ritmo más intenso, no está de más recordar que el clima de la Pascua es un clima de inmensa alegría, y el tiempo de Cuaresma es el tiempo en que debíamos entrenarnos para vivir los creyentes esta alegría, que es una alegría sin fin, es una alegría de saber que aquel que nos amó hasta ser capaz, movido por ese amor por nosotros, de entregar su propia vida a cambio de salvar la nuestra.

Y en el primer día de la semana, antes de celebrar la Pascua del Señor, celebramos el DOMINGO DE RAMOS en el que conmemoramos la ENTRADA DEL SEÑOR EN JERUSALÉN y para hacerlo tenemos la celebración de la bendición de los ramos en recuerdo de esta entrada del Señor montado en un asna a Jerusalén es aclamado por la gente que está en el camino diferente a las gentes de la ciudad que se preguntan “¿quién es este?” A lo que los otros responden “es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea”.

Luego ya en el templo, después de haber hecho la procesión de los ramos, en la liturgia de la palabra se nos proclama como primera lectura al profeta Isaías, hablando en nombre del Señor, que busca hacer conocer a su pueblo que no se olvida de él, sino que busca darles palabras de aliento y hacerles saber, qué si le escuchan, aunque pasen momentos álgidos si tienen puesta su confianza en el Señor, Él lo ayudará y no nos defraudará.

En la segunda lectura, el Apóstol nos recuerda que el ser hijos Dios no libra al Hijo del sufrimiento ni la muerte, pero si se pone toda la confianza en el Señor, al final Él lo levantará.

En la proclamación de la Pasión de nuestro señor Jesucristo el relato ya nos adelanta lo que en el Triduo Pascual iremos celebrando de manera secuencial y con más detenimiento y profundidad:

“MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR”,

“CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR”,

“VIGILA PASCUAL”  

Con lo que llegaremos al día para el que tanto nos preparamos y esto será la celebración de la “RESURRECCION DEL SEÑOR” que es el paso de la muerte a la vida de aquel que por amor a nosotros acepto la muerte de cruz para que nosotros en Él tengamos PERDÓN, SALVACIÓN Y VIDA ETERNA.

Vivamos en la Semana Santa el MISTERIO DE AMOR DE DIOS POR NOSOTROS que queriendo salvarnos a todos nos envió a su Hijo Único para en Él salvarnos a todos.

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