El evangelio de este domingo nos presenta al señor Jesús subiendo a Jerusalén y el motivo para esta subida es que se acercaba la Pascua de los judíos. Es decir que la motivación para hacer esta subida es de tipo religioso.

El evangelista nos hace saber que al ir al templo encontró allí a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas al igual que los cambistas quienes hacían un gran servicio en favor de los peregrinos ya que les facilitaban con la venta de los animales para que pudieran ofrecer sacrificios en el Templo y al cambiar las monedas pudieran hacer sus limosnas en el templo. Si no hubiera este servicio que prestan los vendedores y cambistas muchos de los peregrinos no hubieran contado con los animales y monedas para poder ofrecer sacrificios y limosnas en el Templo.

Entonces tenemos que hacer un esfuerzo para comprender la reacción del Señor Jesús frente a esta situación en el Templo, ya que termina echando fuera a las ovejas y bueyes; esparciendo las monedas de los cambistas y hablando con los vendedores de palomas, la ofrenda de los pobres, y pidiéndoles que no conviertan en un mercado la casa de su Padre.

Es posible que quienes se dedicaban a realizar este servicio en favor de los peregrinos se hayan olvidado que su razón de ser en el templo era ayudar a que todos los peregrinos pudieran contar con los animales y monedas para cumplir con sus ofrendas y limosnas y al olvidarlo hayan terminado haciendo del hecho religioso un gran negocio, al obtener ganancias desmedidas por eso de la oferta y la demanda.

Ante el actuar del Señor Jesús intervienen algunos judíos para preguntar con qué autoridad actúa así pues sienten que está actuando en contra de lo que los judíos consideran lo más sagrado para ellos el Templo, sin percatarse de que en él se está cometiendo la mayor injusticia aprovechándose de la necesidad de los peregrinos.

Mientras que los discípulos empiezan a comprender el actuar del Señor a la luz de la palabra de Dios mientras que los judíos no terminan de comprender la palabra del Señor. Los discípulos incluso después terminaran comprendiendo en el tiempo las palabras del Señor y terminaran creyendo que efectivamente Él era quien debía venir para salvarnos a todos.

En el relato aparece este tercer grupo de personajes “los que creyeron en el por los signos que hacía” pero estos tendrán que aprender a creer en Él no solo por los signos sino más bien por las palabras que salen de su boca, y porque la Palabra de Dios empieza a tener un sentido nuevo a la luz de la persona del Señor Jesús.

A la luz de la Palabra de Dios todos los que de una manera u otra prestamos un servicio en torno al templo no debemos olvidar cual es nuestra misión para no desvirtuar el servicio al que hemos sido llamados y convertirlo en un negocio rentable en desmedro de quienes vienen en busca de los servicios que prestamos.

 

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