SANTA ROSA DE LIMA: UNA SANTA A IMITAR PERUANA
El mundo de hoy adolece de muchos, buenos, santos y esperanzadores ejemplos. Hoy hay mucha gente que sigue a “líderes” que estén de “moda” o en el “ciberespacio”. Es que se buscan líderes por “delivery”, o según mi pedido. ¿Acaso fue un hecho del pasado ver buenos ejemplos y hoy en día no?
Cada vez que se celebra la fiesta de un santo o una santa, nos deberíamos plantear seriamente la pregunta: ¿se puede ser santo hoy?, ¿de qué manera? Sabemos quién fue Santa Rosa de Lima (1586-1617), sabemos de su dedicación incondicional a la oración, al sacrificio, a la penitencia, al ayuno, a la contemplación, a la Eucaristía, a la Cruz de Jesús, a su dedicación al servicio de la caridad, a su devoción por María Santísima….serían incontables las características que identifican a esta nuestra compatriota Santa Rosa de Lima (Isabel Flores de Oliva, Rosa de Santamaría).
Si queremos ser santos (cf.Mt.5,48), escuchemos a Dios en el libro del eclesiástico: “en tus asuntos procede con humildad, hazte pequeño en las grandezas humanas”. Un santo se caracteriza siempre por su humildad, por poner toda su vida en manos de Dios, como lo hizo Rosa de Santa María (Santa Rosa). Hoy el mundo busca el protagonismo sin sustento, o sólo para “sentirse bien” o en todo caso para “buscar el aplauso”. Santa Rosa no buscaba la gloria personal, sino la gloria de Dios, aún en los detalles domésticos.
Ella corrió hacia la única meta que es Cristo (cf.Filp.3,8-14). Se preocupó de agradar a Dios, ¿y por qué no nosotros? Hay muchos que se atreven a vivir de espaldas a Dios, a su amor, a su gracia, a un compromiso por una conversión sincera (cf.Mc.1,15); y es que lamentablemente se comprueba una vez más que el mundo vive un relativismo a ultranza más que fuerte (ya las cosas de Dios no me dicen nada). Y es que, con todo lo anterior, hay gente que le cuesta abrirse a la gracia que transforma vidas, necesitamos esforzarnos para vivir conforme a lo que Dios quiere. Santa Rosa de Lima se atrevió a escribir: “Fuera de la Cruz no hay camino por donde se pueda subir al cielo”.
El grano de mostaza y la levadura son dos de las parábolas que cuenta el evangelio de hoy (Mt.13,31-35). Jesús tiene siempre la preocupación de que nuestra vida cristiana sea como un árbol robusto o como esa levadura donde fermente ese deseo de conocer, amar y servir más a Jesús, y hacer que otros vuelvan su mirada hacia él. Dios nos llama, como dice Aparecida (n°129), para hacernos partícipes de su misma vida. Este llamado a la santidad es un llamado universal en palabras del Vaticano II (L.G.11). Es hacer las cosas bien según Dios.
Que Santa Rosa de Lima inspire y acompañe nuestro caminar hacia la santidad. La oración, la vida sacramental, la lectura asidua de la Palabra de Dios, las obras de Caridad, el anuncio del Kerygma son los retos de todo aquel que quiere ser santo hoy. ¿Te animas?
Santa Rosa de Lima es una santa a imitar. El que tenga oídos que oiga.
Con mi bendición:



















